Un paseo por Óbidos

Óbidos

Hace unos meses, a finales de diciembre, estuve de vacaciones familiares en Portugal. ¡Otra vez en Portugal! Es verdad que voy mucho, pero queda tan cerca… y el clima hacia el sur suele ser mejor.

El plan era ir a pasar unos días a Lisboa, y de camino parar en Óbidos y en Sintra. Es cierto que yendo desde Galicia hay muchos más sitios interesantes en los que habríamos podido parar (Porto,  Aveiro, Nazaré, Coimbra…). Pero “el tiempo es el que es”, y no daba para más, así que Óbidos y Sintra fueron las elegidas.

Óbidos es una villa pequeña, y se visita pronto. Está más o menos a una hora de Lisboa, hacia el norte, a algo menos de cuatro horas de Vigo. Nosotros, como habíamos viajado el día anterior por la tarde, lo que hicimos fue dormir allí y ya empezar el recorrido en Óbidos de buena mañana, para luego seguir aprovechando el día e ir a Sintra. Pero alguna otra vez que estuve en Óbidos fue de paso, también yendo de Vigo a Lisboa.

La villa es bastante pintoresca, y se caracteriza por su muralla, por sus casas blancas con bordillos pintados de azul y amarillo, y por sus techos de teja. Las calles también están empedradas como en muchos otros pueblos o ciudades de Portugal (aunque esto esté  cambiando en muchos sitios). Y en primavera o verano suele haber bastantes flores (incluidas buganvillas), aunque en diciembre apenas hay.

Óbidos
Óbidos – Rúa Direita, la calle principal
Óbidos
Óbidos – En las inmediaciones de la Porta da Vila

La mayoría de visitantes entran a la zona amurallada por una puerta llamada Porta da Vila, que es la más cercana a dos aparcamientos más o menos grandes, que se encuentran cerca de la oficina de información turística. En el punto donde se encuentra la Porta da Vila confluyen dos calles; una de ellas, la que va hacia la izquierda, es la que parece funcionar como calle principal, posiblemente porque es el camino más corto y recto hacia el otro extremo de la zona amurallada (¿tal vez por eso la calle se llama Rúa Direita?). Esta calle, por donde más gente circula, es la que tiene un mayor número de comercios, en donde dominan las tiendas de souvenirs (con imanes, cerámica, jabones, manteles…), tiendas de productos típicos (una bebida muy típica de Óbidos es la ginja, un licor hecho a mano con guindas maceradas que lleva las propias guindas en el interior), y también algún restaurante.

Óbidos
Óbidos – Callejuela que va a dar a la Rua Direita
Óbidos
Óbidos – Tienda de libros de segunda mano
Óbidos
Óbidos – Venta de ginja

Esta calle llega hasta la otra punta de la villa donde se encuentra el castillo de Óbidos, que es un castillo medieval bien conservado catalogado como monumento nacional en el que hoy funciona la Pousada (que viene siendo algo más o menos comparable a los Paradores en España). Nosotros nos asomamos a un patio que hay (un poco soso en invierno) y llegamos hasta la entrada de la propia pousada, donde hay una armadura y una salita más allá de la cual no nos decidimos a pasar.

Óbidos - Pousada
Óbidos – Patio del castillo y acceso a la Pousada
Óbidos - Pousada
Óbidos – Entrada a la Pousada

Junto al castillo también hay lo que parece una iglesia, que en realidad es una iglesia reconvertida en librería. Aunque no compré nada me llamó bastante la atención porque no había visto esto antes en Portugal.

Óbidos
Óbidos – Librería en la Igreja de Sao Tiago

Además del castillo y de la iglesia reconvertida, en este punto hay un mirador y un acceso a la muralla. Las murallas de Óbidos son bastante anchas y se pueden recorrer de un extremo a otro, aunque estos tiempos parece que hay una zona cerrada (el tramo que está al oeste). En todo caso, la mitad este de la muralla es transitable en este momento, y podríamos haber vuelto hasta la Porta da Vila (donde se encuentra el otro acceso) por la muralla. Nosotros decidimos no hacerlo, nos conformamos en recorrer un poco y volver atrás para bajar junto al castillo y regresar callejeando.

Óbidos
Óbidos – Vistas de la villa desde la muralla en la zona norte
Óbidos
Óbidos – Más vistas de la villa desde la muralla en la zona norte

Como ya habíamos visto la calle principal, volvimos atravesando aleatoriamente calles mucho más vacías (a veces desiertas), evitando así la Rua Direita, que cada vez se iba llenando más de gente (excursiones turísticas, excursiones de niños, más excursiones turísticas…).

Óbidos
Óbidos – Calle menos transitada de Óbidos

Al llegar a la Porta da Vila otra vez, antes de salir, subimos a la muralla para observar la vista desde allí. La perspectiva desde la muralla es interesante, y aunque los escalones a veces tienen los peldaños un poco altos, merece la pena subir.

Óbidos
Óbidos – Vista de Óbidos desde la muralla sobre la Porta da Vila (zona sur)

Y hasta aquí llega la visita a Óbidos. Pequeña, pero muy interesante.

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